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La temporada de lluvias cambia las condiciones de manejo y también exige más cuidado del vehículo. El agua acumulada, el lodo, la humedad, el granizo y los residuos de la vía pueden afectar la pintura, la carrocería, las llantas, los frenos y los sistemas eléctricos.

Prepararlo no significa únicamente verificar que pueda circular bajo la lluvia. También implica prevenir daños progresivos, revisar los puntos más expuestos y saber cómo actuar si entra en contacto con agua acumulada o sufre una inundación.

1. Protege la pintura y la carrocería

La lluvia por sí sola no siempre provoca un daño inmediato en la pintura. El problema aparece cuando se combina con lodo, polvo, residuos orgánicos, contaminación y agua estancada que permanecen durante varios días sobre la carrocería.

Para evitar marcas y deterioro prematuro, es recomendable:

  • Lavar el vehículo después de recorrer vías con lodo o agua contaminada.
  • No dejar que el lodo se seque durante varios días sobre la pintura.
  • Usar productos formulados específicamente para vehículos.
  • Secar la carrocería con paños de microfibra limpios.
  • Revisar pequeñas rayaduras o golpes donde el metal pueda quedar expuesto.
  • Aplicar periódicamente una cera, sellador o recubrimiento cerámico adecuado para el acabado.

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También conviene limpiar con cuidado las uniones alrededor del capó, las puertas, el baúl, los guardafangos y los emblemas. En estas zonas suelen acumularse humedad y residuos que pasan inadvertidos en un lavado superficial.

Si el vehículo estuvo expuesto a granizo, la revisión debe incluir el techo, capó, guardafangos, parabrisas, luces, espejos y molduras. Algunas abolladuras o fisuras pueden ser pequeñas, pero es mejor identificarlas antes de que permitan el ingreso de humedad o se agraven.

2. Revisa la parte baja del vehículo

Mientras la pintura muestra los efectos de la lluvia en el exterior, la parte baja recibe agua, arena, piedras, basura y lodo proyectados por las llantas.

Después de circular por una vía con abundante agua o lodo, es conveniente inspeccionar:

  • Chasis y puntos de fijación.
  • Guardafangos y protectores inferiores.
  • Componentes de suspensión.
  • Discos y elementos del sistema de frenos.
  • Escape y soportes.
  • Drenajes de la carrocería.
  • Conectores o cableado expuesto.
  • Llantas y aros.

Una limpieza de la parte baja ayuda a retirar los residuos acumulados, pero no reemplaza una inspección técnica si el vehículo presenta ruidos, vibraciones, pérdida de estabilidad, testigos en el tablero o una respuesta diferente al frenar.

 

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3. Evita que la humedad se acumule en la cabina

Un sello deteriorado en una puerta, ventana, parabrisas, techo corredizo o baúl puede permitir el ingreso progresivo de agua. En ocasiones, la primera señal no es un charco visible, sino olor a humedad, vidrios que se empañan con frecuencia o alfombras mojadas.

Durante la temporada de lluvias, revisa:

  • Cauchos y sellos alrededor de puertas y ventanas.
  • Alfombras, especialmente debajo de las capas superiores.
  • Tapicería y revestimientos del piso.
  • Espacio de la llanta de emergencia o kit de reparación.
  • Baúl y compartimentos laterales.
  • Drenajes del parabrisas y del techo corredizo, si aplica.
  • Funcionamiento del aire acondicionado y desempañador.

Si encuentras humedad, no basta con secar la superficie. Es importante detectar de dónde viene el agua, limpiar el área y secarla completamente para evitar malos olores, manchas y deterioro de materiales.

 

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4. Asegura una buena visibilidad

Cuando la lluvia reduce la visibilidad, unas plumas desgastadas pueden dejar marcas, zonas sin limpiar o una película de agua sobre el parabrisas. Si producen ruido, saltan sobre el vidrio o necesitan varias pasadas para despejarlo, probablemente sea momento de cambiarlas.

Además de revisar las plumas, recuerda:

  • Mantener limpio el parabrisas por dentro y por fuera.
  • Comprobar el nivel del líquido limpiaparabrisas.
  • Verificar que sus dispensadores funcionen correctamente.
  • Revisar luces delanteras, posteriores, de freno y direccionales.
  • Confirmar el funcionamiento del desempañador.
  • Presión de las cuatro llantas, siempre en frío.
  • Profundidad y uniformidad del labrado.
  • Cortes, grietas, abultamientos o perforaciones.
  • Fecha de fabricación y estado general.
  • Alineación si el vehículo se desvía.
  • Balanceo si existe vibración en el volante.
  • Compatibilidad de medida, índice de carga y velocidad.

Renueva tus plumas antes de una lluvia intensa

Este mes, en Maresa Center, encuentras el juego de plumas por USD 14,99 para cualquier modelo. Renovarlas a tiempo ayuda a mantener el parabrisas despejado cuando más lo necesitas.

5. Comprueba el estado de las llantas

Sobre pavimento mojado, la calidad y el estado de las llantas son determinantes. El labrado debe contar con la profundidad suficiente para canalizar agua, mientras que una presión incorrecta o un desgaste irregular puede afectar la estabilidad y la capacidad de respuesta.

La recomendación es comprobar:

Si buscas una alternativa de calidad, en Maresa Center encuentras llantas Dunlop para automóviles y SUV, diseñadas para ofrecer agarre, durabilidad y seguridad en distintas condiciones climáticas. Algunos modelos incorporan surcos circunferenciales anchos que ayudan a evacuar el agua y reducir el riesgo de hidroplaneo. La referencia adecuada dependerá de la medida, el tipo de vehículo y tus condiciones habituales de manejo.

En Maresa Center puedes solicitar una revisión del estado de tus llantas y recibir asesoría para identificar la opción Dunlop compatible con las especificaciones de tu vehículo.

 

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6. Si el vehículo estuvo bajo el agua, no lo enciendas

Aunque el agua haya bajado y el exterior parezca intacto, encender el vehículo puede agravar el daño. El agua podría haber ingresado al motor, la transmisión, conectores, módulos electrónicos, fluidos o sistema de admisión.

En ese caso:

  • No enciendas el motor.
  • No intentes mover el vehículo por tus propios medios.
  • Registra los daños mediante fotografías, si hacerlo es seguro.
  • Comunícate con tu aseguradora.
  • Solicita una grúa gratuita al 099 10 50 600, opción 4.
  • Lleva el vehículo a una inspección técnica completa en Maresa Center.
  • Olor persistente a humedad.
  • Alfombras o tapicería mojadas.
  • Faros empañados.
  • Ruidos después de atravesar lodo.
  • Vibraciones en el volante.
  • Frenado diferente.
  • Testigos encendidos.
  • Fallas eléctricas.
  • Agua dentro del baúl.
  • Pérdida de presión en una llanta.

La revisión deberá determinar si existe contaminación de fluidos, ingreso de agua al motor, daños eléctricos, humedad interior, afectación en frenos o residuos alojados en zonas mecánicas. En vehículos eléctricos o híbridos, los componentes de alto voltaje requieren precauciones adicionales y no deben manipularse sin personal especializado.

7. Reconoce las señales de alerta

Después de una lluvia intensa o de atravesar zonas con agua y lodo, presta atención al comportamiento del vehículo. Una revisión oportuna puede detectar filtraciones, desgaste o daños antes de que se conviertan en problemas mayores.

Presta especial atención si notas:

Prepara tu vehículo para la temporada de lluvias

No esperes a que una lluvia intensa revele un desgaste que pudo detectarse a tiempo. La prevención ayuda a conservar el vehículo, mejorar la visibilidad y responder con mayor seguridad en la vía.

En Maresa Center puedes revisar los sistemas esenciales de tu vehículo, recibir asesoría sobre llantas Dunlop compatibles y aprovechar el juego de plumas por USD 14,99 para cualquier modelo.

Agenda tu revisión preventiva

Revisa plumas, llantas, frenos, luces, batería, sellos, drenajes y componentes expuestos al agua antes de que llegue la próxima lluvia.

Agenda tu cita: agenda.maresaservice.ec

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